Declive de Europa en la nueva geografía política y económica mundial

March 6, 2006

Europa, sus culturas, civilización y futuro, a la luz de la crisis de las caricaturas de Mahoma, la guerra de Irak, el bonapartismo nuclear iraní, la emergencia de una nueva geografía política de la influencia, el poder y la riqueza mundial.

Diálogo con Thierry de Montbrial (1) en su despacho del IFRI (Institut Français Relations Internationales).

—-¿De entrada, la cuestión esencial: camina Europa hacia el declive, el ocaso, la decadencia?

—-Le responde en el mismo tono. De entrada, una cuestión semántica, que es muy importante. Hay que distinguir claramente entre declive y decadencia…

Para mí continúa TdB hay una diferencia esencial: la decadencia es irreversible y el declive es reversible. Sentado ese principio, me temo que, efectivamente, Europa se encuentre en una etapa de declive. Periodo de retroceso, que no tiene porqué ser irreversible. Insisto en ese punto. Si usted toma un país como Francia, recordará que ya hemos conocido otros periodos de declive. Entre las dos grandes guerras mundiales del siglo XX, Francia ya vivió un importante declive. Hacia la mitad del siglo XIX, igualmente, hubo momentos en los que parecía que Francia iba muy por detrás de Alemania. Tomadas todas esas precauciones semánticas, es evidente que Francia y Europa están en declive. Retroceden, con respecto a los EE.UU., con respecto a las gigantescas economías emergentes, como la India o China. Los EE.UU., por su parte, fueron capaces, durante los años ochenta del siglo pasado, de realizar las reformas y las inversiones necesarias. Nosotros, franceses y europeos, estamos retrocediendo. A escala europea, las grandes promesas de la Agenda de Lisboa se han quedado por ahora en letra muerta. Hemos retrocedido mucho en materia de investigación y desarrollo (I+D). Y no se trata solo de una cuestión cuantitativa: también se trata de un problema de organización y cooperación. En Europa, las relaciones entre la empresa y la universidad no tienen siempre la eficacia necesaria. En otro plano, no menos esencial, algunos países, como Francia, Alemania e Italia, tienen unas economías con enormes problemas estructurales de fondo. Muy endeudados, con sectores públicos con problemas colosales. Para colmo, la Europa institucional está caída de hinojos en la crisis de fondo que nadie sabe cuando podrá solventarse. Todos esos problemas, entre otros, sitúan a Francia y Europa en una situación de retroceso competitivo o de declive.

—-También hay un retroceso o declive moral, a usted de escoger las palabras, que ha puesto de manifiesto la crisis de las caricaturas de Mahoma.

—-Hay un problema moral de fondo desde la caída del Muro de Berlín y el hundimiento de la antigua URSS, cuando menos. La caída de la URSS y la reconstrucción de Alemania marcaron un jalón decisivo, que todavía no está completamente asimilado. En el terreno institucional, la UE todavía no ha asimilado aquel proceso. Al mismo tiempo, la gran revolución tecnológica que había comenzado pocos años atrás fue y es otro síntoma capital, a mi modo de ver. Hubo, poco después, una vaga ola de optimismo, recuerde usted aquellos debates sobre “el fin de la historia”. Al mismo tiempo, la construcción política planteaba y plantea inmensos problemas, difíciles de asimilar, ante ese cúmulo de problemas emergentes. Pronto descubrimos que la revolución de las tecnologías de la información se estaba consumando en detrimento de antiguos bastiones europeos. Todo eso, conjugado con el paro y envejecimiento de las poblaciones europeas y el problema, creciente, de las grandes migraciones que golpean al norte y al sur de Europa, agrava un pesimismo de fondo de cierta gravedad. Sin duda, hay muchos matices. España es mucho menos pesimista que Francia. Y Dinamarca tiene problemas propios. Durante mucho tiempo, durante siglos, quizá, Dinamarca fue un país étnicamente muy homogéneo, donde los problemas étnicos eran problema muy abstractos. Y, repentinamente, un periódico publica caricaturas de un gusto más o menos dudoso ese es otro problema y Dinamarca se descubre caída en un inmenso incendio internacional. De la noche a la mañana, los europeos que se creían totalmente al abrigo de lejanos problemas religiosos se descubren profundamente implicados en esos problemas.

—-Y ¿cuál es su conclusión, tras tan matizado preámbulo?

—-Los europeos que se creían alejados de los viejos problemas de la guerra, la religión, los conflictos más trágicos, se descubren repentinamente implicados de manera brutal. Quizá estamos asistiendo al estallido de una crisis de nuevo cuño. Los europeos redescubren la historia. ¿Cómo no defender los principios de nuestras democracias? ¿Cómo no advertir los riesgos de enfrentamientos?

—-No pocos Estados musulmanes se han servido del rechazo religioso para atizar enfrentamientos mucho más políticos, contra EE.UU. y Europa.

—-Sin duda. Dicho esto, para entender, en su origen último, el inmenso arco iris de la crisis, en muy distintos países musulmanes, hay que remontarse a la caída de Afganistán, a la primera guerra contra Sadam Hussein, a la instalación militar americana en Arabia Saudita, al derrocamiento de Sadam… todo eso se ha vivido como una humillación un muchos países árabes. Los occidentales, en Washington y las capitales europeas, también cometieron una infinidad de errores, no siempre menores, alimentando una enorme frustración. Sin olvidar a los rusos. En ocasiones, rusos y musulmanes coinciden en pensar que los occidentales los tratan de mala manera, casi neocolonial, dando lecciones sobre todo y pretendiendo tener la verdad universal. En ese caldo de cultivo, la crisis de las caricaturas no tiene por qué ser necesariamente dramática, a largo plazo. Pero debe recordarnos cuestiones de principio.

—-¿Por ejemplo?

—-Las libertades. El concepto de libertad de prensa es filosóficamente esencial, para nosotros. En la práctica, sin embargo, la libertad de prensa también está limitada, entre nosotros, por la Ley. En nombre de la libertad de expresión, no es sensato que yo me ponga a insultarlo a usted o a su periódico. En un país como Francia hay infinidad de limitaciones a la libertad de palabra. En muchos países de Europa se ha creado un delito de homofobia. Hay leyes europeas contra el negacionismo del Holocausto nazi. Yo no soy un católico demasiado prácticamente. Pero es cierto que me chocaría mucho una caricatura ridiculizando a Jesús, crucificado. Aprovechando de nuestras libertades y tolerancia, no pocos países árabes han aprovechado de la situación para atizar el fuego.

—-En el caso de Teherán, se trata de algo más grave. El presidente iraní defiende la destrucción de Israel y niega el Holocausto nazi, al mismo tiempo que atiza el bonapartismo revolucionario islamista.

—-Terrible. Inquietante. Quizá lo más urgente, en nuestro tiempo, fuese intentar restaurar alguna forma de buen sentido, algo razonable. Intentar desapasionar los debates, para poder analizarlos con claridad. La escalada iraní es lamentable y es sensato frenarla adecuadamente, sin extender la crisis a través de la retórica verbal.

—-¿Le parece inmediata la amenaza nuclear militar iraní?

—-Se trata de un problema a tratar totalmente al margen del problema de las caricaturas. Primero, Irán es un gran país. Uno de los primeros Estados de la región. Y las cuestiones nucleares vienen de muy lejos. El Shah ya quería convertir Teherán en potencia nuclear, antes de Jomeini. Hay continuidad en ese terreno. Segundo, no estoy seguro que Irán sea capaz de dotarse rápidamente de armas nucleares. Hay otras potencias nucleares emergentes que van más rápido. Pienso en Japón, por ejemplo. El Japón podría dotarse con rapidez de armas nucleares, si quisiera, porque ya controla todas las tecnologías necesarias. Irán aspira a tener armas nucleares, cuanto antes. Para un iraní, que sabe que la India, Pakistán, o Israel, ya tienen armas nucleares, no hay nada de extraño en el deseo de tener el mismo tipo de armas. Se trata de un proyecto popular entre la sociedad civil iraní. Oficialmente, los iraníes afirman no desear dotarse de un arsenal nuclear. Pero hay razones para pensar lo contrario. Los iraníes son gente muy sutil, que tienen excelentes diplomáticos. Y ellos saben que, por ahora, la relación de fuerzas les es favorable. Los EE.UU. no saben como terminar la guerra de Irak. Una opción militar occidental contra Irán comporta riesgos colosales. Y nadie cree en las sanciones económicas. Los molás juegan la carta nacionalista. Para Occidente, se trata de una situación extremadamente delicada. Los americanos no quieren negociar directamente con Teherán. Y creo que se equivocan: cuando no se puede ganar por la fuerza, quizá sea sensato negociar.

—-¿Cree que la guerra civil religiosa en Irak pudiera transformarse en un “dominó” regional y desbordar las fronteras irakíes tradicionales?

—-Eso puede ocurrir en cualquier momento. En la frontera siria, por ejemplo. El gran riesgo es la descomposición de Irak. Estallaría una amenaza directa para Turquía, por ejemplo. Y el riesgo de la desestabilización general de la región no es descartable por completo. Siria es la parte más frágil. Desde hace tiempo. No hay que descartar una guerra civil siria. Los americanos debieran andarse con cuidado. Desestabilizar regímenes es relativamente fácil. Una vez desestabilizados, pueden aparecer problemas inquietantes.

—-La historia es una tragedia y siempre termina mal, decía Raymond Aron. La UE, Europa, sin embargo, parece soñar, por momentos, en su salida de la historia, convertirse en una suerte de Suiza continental, consagrada a la discusión de sus bizantinos problemas institucionales y presupuestarios. ¿Se le ocurre algo para hacer salir a la Unión de su melancólico letargo sonámbulo?

—-Bueno… la gran cuestión es el futuro mismo de la Unión Europea. Los franceses rechazamos el proyecto de Tratado constitucional. Fue un rechazo complejo de analizar, pero bien real. Mirando hacia el futuro, la primera pregunta es esta: “¿Cómo relanzar esa gigantesca maquinaria?”. Hemos hablado del declive de Europa. Yo no creo que sea un declive irreversible. Creo que es posible relanzar la máquina, ponerla en marcha. El proyecto de la construcción política de Europa es uno de los más bellos proyectos de una o varias generaciones. Ya que no podemos cambiar el mundo, ¿seremos capaces de cambiarnos nosotros mismos? La situación es complicada y delicada. Si fuese posible modificar un poco el Tratado, y ratificarlo, en Francia, en el Parlamento, algo podría avanzarse. Luego, sería necesario que el resto de los aliados aceptase el proceso. Hará falta mucha diplomacia y sentido común para relanzar el proyecto, en el interés general de toda Europa. Será difícil. Pero no creo que haya tarea más urgente. Para que Europa vuelva a tener confianza en sí misma y pueda afirmarse como punto de referencia, en un mundo muy convulso, los europeos debemos proseguir nuestra integración política de manera convincente, con instituciones sólidas. Sin olvidar las reformas económicas y sociales que Francia y Alemania llevan años retrasando, para poder afrontar los problemas de competitividad en la nueva geografía económica mundial.

—-En ese terreno europeo, lo encuentro de un optimismo ciego.

—-No digo que todo eso se vaya a producir. Le digo que eso es imprescindible que ocurra, para poder salvar a Europa del declive actual. No le hago una previsión. La alternativa a tal proceso es sencillamente inquietante. La alternativa a la construcción política de Europa es continuar empantanados, hundiéndonos lentamente. Si usted me pregunta cuales son las posibilidades de que se realice mi escenario optimista debo reconocerle que esas posibilidades son hoy muy modestas. Eso no me impide insistirle: es eso lo que hay que hacer, si queremos evitar el inquietante horizonte del declive de Europa en la escena mundial.

—–

(1) Thierry de Montbrial. Fundador y presidente del IFRI (Institut Français Relations Internationales). Académico. Catedrático en la Ecole Polytechnique. Uno de los expertos europeos más influyentes en relaciones internacionales. Autor de una treintena de obras de referencia en materia de estrategia, historia, diplomacia, relaciones internacionales, economía, entre las que destacan: La guerre et la diversité du monde (2004), Quinze ans qui bouleversèrent le monde, (2003), L’action et le système du monde,(2002), La France du nouveau siècle (2002), Observation et théorie des relations internationales (2001 y 2000), Dictionnaire de Stratégie (2000).

7 Responses to “Declive de Europa en la nueva geografía política y económica mundial”


  1. Qué buena esta entrevista! Te puedo preguntar si tú -querido amigo Juan Pedro- fuiste el “entrevistador”? Me gustaría ponerle un enlace.

    No sabía de la existencia de Európolis que recomendaré en mi blog cuanto antes!

  2. jpq Says:

    Hola, Marta,
    como te decía vía mail: claro que fuí yo el entrevistador.
    Gracias por tu generosa lectura.
    Me guardo estas cosas, como instrumento de trabajo.
    Saludos fuertes,

    JP Quiñonero


  3. Tendré que visitar este “almacén” con más frecuencia, porque parece que hay muchos tesoros para leer.

    Un gran saludo por la bellísima ciudad de París!

    Y gracias por tu mail!


  4. […] A la luz de la crisis de las caricaturas de Mahoma, la guerra de Irak, el bonapartismo nuclear iraní, la emergencia de una Nueva geografía del poder, la economía y la influencia mundial, Thierry de Montbrial me habla del declive de Europa con una prudencia que quizá subraya con más eficacia el melancólico ocaso de nuestras culturas, víctimas de la polución ideológica que maquilla con ceniza mortuoria nuestra insignificancia sonámbula. [ .. ] España, Europa y las economías de la incultura [ .. ] Európolis. El “patriotismo económico” está deshaciendo Europa […]

  5. fffffff Says:

    todOs son unos ñoños pendejOs


  6. […] encrucijada: Estancamiento, archipiélago de Estados egoístas, anarcocapitalismo, ocaso… ( 6 ) Declieve de Europa en la nueva geografía del poder mundial. ( 7 ) Economía del conocimiento: Europa retrocede ante los EE.UU.; España, en la periferia de […]

  7. nancyta Says:

    la historia a pesta y un buen por k siempre aburre y abrrira


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