Zapatero, comunistas, Vila-Matas y Flaubert

March 20, 2006

[Editado originalmente el 29.01.06]
A pesar del optimismo gubernamental, la incertidumbre que pesa sobre las inversiones españolas en Bolivia parece tan alta como el variopinto horizonte de opiniones que se ciernen sobre el futuro institucional de España.

Washington Post publica una larga crónica recogiendo numerosas opiniones partidarias y contrarias al proyecto estatutario y cree significativa esta opinión de José López, quiosquero en Las Ramblas de Barcelona: “Nos dirigimos a un sistema parecido al de los EE.UU.”. Menos original, José Luís Pérez, economista, afirma: “Zapatero tiene las manos atadas. Gobernando en minoría, se juega su propia supervivencia”.

Por su parte, L’Humanité -órgano de expresión de los comunistas franceses- hace este comentario, que no sé como apreciarán IU y el Tripartito: “Las potencias económicas regionales aspiran a más autonomía y sugieren, de pasada, que el resto de las comunidades aumenten su presión fiscal. Si nadie ignora la singularidad del modelo institucional español, las veleidades de ciertas regiones, empujadas por las reglas liberales de la competencia promovidas por Bruselas, fragilizan todavía más el sistema de cohesión y distribución equitativa entre las comunidades”.

Desde México y Bolivia, no se comparte el optimismo gubernamental español. El Universal afirma: “A los cinco días de haber asumido el poder, el panorama se complica para el presidente Morales, y no solo por el tema de la nacionalización de los hidrocarburos. El líder del movimiento boliviano Pachakuti, Felipe Quispe, advirtió al gobierno que tiene un plazo de 90 días para ejecutar los cambios prometidos, antes que las organizaciones sociales tomen contra él una actitud ofensiva”. Desde La Paz, La Tercera (www.tercera.cl) recoge la “preocupación” del presidente de la Confederación de empresarios privados de Bolivia, inquieto por la crisis abierta con Repsol: “Una ley confiscatoria va a significar que no se invierta en este país”.

En Buenos Aires, Clarín publica una larga entrevista con el novelista Enrique Vila-Matas, que se guarda de decir ni una sola palabra sobre el Estatuto, pero deja caer esta célebre frase de Flaubert, no sé si sibilina: “Cuando se escribe bien, se tiene en contra a dos enemigos: primero, el público, porque el estilo le fuerza a pensar. Y segundo, el gobierno, porque se siente en nosotros una fuerza, y al poder no le agrada otro poder”.

Una temporada en el infierno. Munich, Holocausto, GAL, Felipe Gonzalez, Jorge Semprún y la moral de los intelectuales

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