Las víboras circulan por los pasillos del Estado francés

May 4, 2006

Las filtraciones judiciales del escándalo Clearstream [1] [2] dejan al descubierto un nudo de víboras circulando por los pasillos más oscuros de los palacios del Estado. Ante ese espectáculo, el presidente de la República y su primer ministro denuncian la “manipulación periodística”, el ministro del interior pide “toda la verdad”, la oposición socialista reclama la dimisión del jefe de gobierno, y algunos diputados conservadores evocan una posible disolución anticipada de la Asamblea nacional.

Le Monde [www.lemonde.fr., online de pago] publica lo esencial de las declaraciones del general Philippe Rondot ante los jueces que instruyen el escándalo Clearstrem. A la espera que la justicia matice y haga la luz definitiva sobre tal deposición, el consejero especial del ministerio de la defensa para asuntos de espionaje avanza estas acusaciones:

 

Haber recibido de Dominique de Villepin, primer ministro, cuando todavía era ministro de asuntos exteriores, en 2004, la orden de investigar no solo unas presuntas cuentas bancarias de Nicolas Sarkozy, en Luxemburgo. Si no investigar igualmente los posibles intereses económicos del ministro del interior, cuando todavía era ministro de finanzas, en un viaje a China.

 

Haber aceptado la orden de Villepin, presentada como orden verbal de Jacques Chirac, presidente de la República.

 

Haber investigado a misteriosos personajes que, según el general, intentaban “manchar” al jefe del Estado a través de las revelaciones sobre una cuenta bancaria personal de Chirac, en Japón, “alimentada con importantes sumas de dinero”.

 

Haber recibido de Villepin la consigna de ocultar a su ministra de tutela, Michèlle-Alliot-Marie, las investigaciones muy especiales sobre Nicolas Sarkozy…

 

La declaración del general Rondot filtrada a Le Monde es muy prolija, minuciosa. Horas antes de publicarse, Dominique de Villepin publicó un comunicado oficial denunciando la manipulación de documentos judiciales. Y el secretariado personal de Jacques Chirac se vio forzado a publicar el segundo desmentido, en cinco días, afirmando que el presidente de la República nunca la ordenado la investigación especial de ningún hombre político.

 

Las filtraciones de la deposición de un testigo de cargo no prejuzgan el resultado final de una instrucción judicial. Sin embargo, las declaraciones del general Rondot iluminan la realidad del ejercicio del poder, en la cúspide del Estado, de una manera tan cruda y cruel que sus ramalazos políticos toman las proporciones de una tormenta implacable.

 

En el corazón político del huracán, Nicolas Sarkozy, ministro del interior, presidente de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), considera indispensable que “la justicia cumpla su trabajo, hasta el fin”. Que es una límpida manera de pedir la crucifixión pública de Villepin, su primer ministro, invitándolo a responder o enfrentarse a la justicia, que sigue su curso.

 

En el corazón político del Estado, Chirac y Villepin intentan responder como pueden contra la tormenta de chuzos de punta que cae sobre sus cabezas políticas. Cada aparición pública del jefe de gobierno, en la Asamblea nacional, se transforma en un penoso camino del calvario televisado: centristas, socialistas y comunistas, lo acosan con una virulencia feroz, pidiendo su dimisión, acusándolo de manipular las cloacas del Estado, presentado en la prensa escrita (Liberation, Le Monde, incluso Le Figaro) como un hombre curtido en las maniobras más tenebrosas.

 

Diciendo en voz alta lo que otros piensan en voz baja, la diputada conservadora Christine Boutin comentaba ayer tarde, en los pasillos de la Asamblea nacional, que, a su modo de ver, “de alguna manera habrá que poner fin al escándalo Clearstream: con la dimisión de Villepin o con la disolución de la Asamblea y la convocatoria de elecciones generales anticipadas”. Quizá se trate de una opinión maximalista. Todavía hay margen judicial para prolongar el calvario político, al fuego lento de la incertidumbre más cruel.

2 Responses to “Las víboras circulan por los pasillos del Estado francés”

  1. Sani Says:

    Francamente, a mi me encantan este tipo de espectáculos porque aunque son el pan de cada diái, sólo muy de vez en cuando afloran a la luz pública.

    Tiene mucho glamour además que afecte a los principales actores… nada de perseonajes secundarios. Nada menos que el más charmant de los cuartetos de cuerda: , el Faraón Chirac, el valido De Villepin, el Jefe de los Servicios secretos y Nico Sarko. Releche. Eso es pura dinamita … à ne pas manquer…

    Voy a escribir una mensaje a John Le Carré pidiéndole que considere la oportunidad de montar una novela sobre el cuarteto de París ese, a ver qué dice.

    Manténnos informados del grado de penetración de los puñales en las carnes de los unos y los otros.
    Feliz primavera

  2. jpquino Says:

    Hola, Sani..
    El primer JlC seguro que era buen escribano de la cosa. Aunque yo vería más a Valle Inclán (sobre todo para los espectáculos madrileños, caribeños, incluso catalanes), con ilustraciones de John Heartfield, claro.
    Seguimos luchando, colega,

    Q.-


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