“Estado cultural”: De la oligarquía demagógica a la conversión de la cultura en mercancía publicitaria

May 27, 2006

[1991.nov.09] Se trata del libro escándalo-acontecimiento de la temporada: un panfleto erudito contra el "Estado Cultural" que convierte la cultura el mercadería publicitaria al servicio de una "oligarquía demagógica", una minoría activista y "bonapartista", que, a través de de la usurpación arbitrista del presupuesto gubernamental, tiene como primer objetivo la glorificación de la megalomanía burocrática y presidencial.

El autor es Marc Fumaroli, profesor del College de Francia, uno de los más eminentes críticos e historiadores de la literatura francesa. El libro se llama "L'Etat culturel, essai sur une religion moderne" (Editions de Fallois). L'Express, Le Point, Le Figaro, lo han consagrado como un acontecimiento mayor.

 

Acontecimiento, porque, por vez primera, desde hace diez años (1981-1991), un intelectual independiente hace un análisis demoledor de los mecanismos y resortes utilizados por el ministro de cultura, Jack Lang, degradando la cultura francesa.

 

Acontecimiento mayor: quizá por vez primera se rastrean (en Francia) los orígenes últimos de ese proceso de conversión de la cultura en mercancía publicitaria, al servicio de la propaganda de Estado (francés).

 

Los orígenes últimos del proceso pueden rastrearse hacia 1.793, cuando los Jacobinos intentan un primer "asalto a la razón", intentando convertir la cultura en mercancía ideológica al servicio del poder político.

 

Fumaroli nos ofrece otras pistas igualmente significativas: la Kulturkampf de Biskmark, el leninismo cultural, las grandes "fiestas de la cultura" organizadas por el régimen de Vichy, en Francia, y el régimen de Hitler en la Alemania nazi…

 

Fumaroli rastrea, analiza y disecciona con un rigor histórico considerable. Y lo provocativo de sus conclusiones esta avalado por la mas pura investigación erudita.

 

Sentados esos antecedentes, Fumaroli analiza la fundación mas reciente del actual ministerio de la cultura, pasando al escalpelo la figura de Andre Malraux, como prólogo a una tarea de demolición en profundidad de la figura y política de Jack Lang, actual ministro del ramo y portavoz oficial de Francois Mitterrand.

 

Las tesis de Fumaroli son simples y brutales:

 

––El ministerio de la cultura se ha convertido en un mero administrador de mensajes publicitarios al servicio de la glorificación personal de Mitterrand y su burocracia de Estado

 

––El ministerio de la cultura se ha transformado en una maquinaria de guerra anti-cultural, a través de la comercialización publicitaria del ocio convertido en espectáculo de propaganda

 

––El ministerio de la cultura esta controlado por una "oligarquía demagógica", esclava de su propia ignorancia y gusto por los fastos de la nadería convertida en religión de Estado

 

––El ministerio de la cultura se ha convertido en una maquinaria de confiscación de la cultura, convertida en mera mercancía ostentatoria al servicio de la megalomanía presidencial y burocrática

 

La relación de proposiciones y denuncias de Fumaroli pudiera extenderse considerablemente. El ensayista ilustra sus proposiciones con un análisis detallado de la política cultural defendida por Jack Lang, convertida en una formidable maquinaria de guerra política al servicio de la presidencia de la Republica.

 

Mas allá del carácter polémico del análisis de la política de la cultura, bajo la presidencia Mitterrand, el ensayo de Fumaroli es "dinamita" política en estado literalmente puro. Rastreando los orígenes de esa "practica de la cultura", el historiador nos recuerda las tentaciones totalitarias de la Alemania biskmarkiana, la dimensión puramente policial de la política cultural leninista y hitleriana.

 

Convertir a Jack Lang en "policía leninista" es una exageración perfectamente fuera de lugar, por supuesto. Por el contrario, Fumaroli pone el dedo en una llaga muy dolorosa: bajo su ministerio, la cultura francesa si se ha convertido en un permanente supermercado de "fiestas" al servicio, gloria y homenaje de la megalomanía presidencial. Esa dimensión expresamente publicitaria convierte el activismo gubernamental en una maquinaria de "agit-prop" permanente donde la cultura es un mero "label" publicitario al servicio de una "oligarquía demagógica".

 

One Response to ““Estado cultural”: De la oligarquía demagógica a la conversión de la cultura en mercancía publicitaria”


  1. […] Quizá no haya problema más urgente y crucial que el de la lectura, a cuya supervivencia está hipotecada la creciente desertización espiritual del mundo. Dos grandísimos maestros, Marc Fumaroli y Michel Tournier, explican con mucha finura como, en verdad, incluso aprendemos el amor a través de la lectura, sin olvidar que la lectura echa los cimientos de la “arquitectura espiritual” del mundo (JRJ), los pueblos y la persona. [ .. ] Hace muchos años que Fumaroli nos explicaba como las oligarquías ideológicas del Estado de nuestro tiempo convierten la cultura en mercancía publicitaria; y como el Estado mismo destruye la cultura a través de la Comunicación Estatal de Masas. Casi ayer mismo, Fumaroli nos recordaba la importancia del Terror en los orígenes de la poesía moderna. Su nuevo libro, Exercices de lecture : De Rabelais à Paul Valéry (ed. Gallimard) es infumable en España. Ça va de soi. […]


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