Montecarlo: pasiones y maniobras de Estado

June 2, 2006

Mónaco espera con simpatía y curiosidad la posible instalación de Jazmín Grace Rotolo en la Costa Azul, recién reconocida jurídicamente por su padre, el príncipe Alberto, que ya instaló cerca de Montecarlo a su hijo Alexandre y no tiene prisa por contraer el matrimonio que le de los únicos hijos que podrán aspirar a sucederle en el peñón donde reinan los Grimaldi desde hace ocho siglos.

El príncipe Alberto reconoció jurídicamente a Alexandre, hijo de una ex azafata africana, a las pocas semanas de la muerte de su padre, el príncipe, en unas condiciones dramatizadas por la publicación intempestiva de unas fotos íntimas.

El reconocimiento de Alexandre aceleró las negociaciones de los abogados del príncipe con los abogados de la madre de Jazmín Grace, una camarera californiana con la que el príncipe tuvo una “apasionada y breve” aventura amorosa, en Montecarlo.

Aconsejada por un avispado gabinete de abogados y expertos en comunicación, Tamara Rotolo, la madre de Jazmín –que ya estaba casada “aunque era infeliz”, cuando conoció al príncipe– comenzó pidiendo una renta mensual de unos 9.500 dólares mensuales. Cifra que los abogados parisinos de Alberto consideraron “exorbitante”. Tras un acuerdo “provisional”, padre y madre de la niña decidieron esperar hasta su mayoría de edad, para que Jazmín decidiese libremente. Sin embargo, las tentaciones audiovisuales han precipitado la noticia del reconocimiento jurídico oficial.

En el sur de California, Tamara y Jazmín han sido asaltadas por incontables proposiciones y sugerencias. Escribir un libro contando la “verídica” historia de una “apasionada historia de amor”, con versión cinematográfica asegurada. Publicar la historia de una joven “princesa abandonada”, contando por lo menudo las bizantinas negociaciones prolongadas durante más de una larga década. Con un guión en forma de serial televisivo…

Ante tales tentaciones, acompañadas del “acoso” de los paparazzi (falsos o reales; pero bien manipulados por los abogados de la madre de Jazmín, ávidos de dólares o euros), el príncipe Alberto terminó aceptando un acuerdo diplomático. Reconocimiento jurídico y posibilidad de instalar a Jazmín en la Costa azul, cerca de su padre. ¿Qué decidirá Jazmín, aconsejada por su madre?

En Mónaco / Montecarlo, el personal asume con simpatía la “moderna liberalidad” del príncipe, que tiene incontables antecedentes. Cubriendo con el tupido velo del pasado las aventuras de su abuela materna y la princesa Carolina, los devaneos personales de la princesa Estefanía han sido objeto de 550 procesos internacionales: casi todos ganados. El mismo príncipe Alberto ha presentado cerca de 200 querellas por atentados contra su vida privada. Casi todas ganadas. Todas las indemnizaciones conseguidas por Estefanía y Alberto se entregan inmediatamente a las más diversas obras pías.

Más allá de estas peripecias rosas, o rojo pasión, Alberto de Mónaco aspira a federar los intereses de los pequeños estados europeos en las grandes instituciones internacionales, ONU, Consejo de Europa, UE, etc. Y su hermana Estefanía será la primera princesa que pronuncie un discurso oficial, en Naciones Unidas, pidiendo solidaridad internacional en la lucha contra el Sida.

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